Columna: Pájaros en el Alambre

La desastrosa estrategia de vacunación en Veracruz

Por: Rodrigo Barranco Déctor

Medellín de Bravo, Ver. Con un Jesús en la boca viven cientos de personas que a diario trabajan en la primera línea de batalla contra el coronavirus en el estado de Veracruz, por eso, entraron en pánico, al ver que las posibilidades de ser vacunados en un corto plazo son casi nulas.

No sólo eso, también, el personal que ya recibió la primera dosis podría no recibir la segunda, en los 21 días después, como debería de ser, puesto que los cargamentos de Pfizer presentarán un retraso de tres semanas, anuncian medios nacionales.

Aunque el tema es federal, resulta desesperante que, a nivel estatal, el gobernador Cuitláhuac García Jiménez, no mueva ni un dedo por su pueblo, cegado con la fidelidad a la Cuarta Transformación sólo espera órdenes e indicaciones del Palacio Nacional, aunque en eso nos lleve a todos por las patas.

En su visita a Amatlán de los Reyes, muy indignado reventó contra reporteros que le preguntaron sobre la falta de medicamentos e insumos para otras enfermedades y para los niños con cáncer.

Enojado retó a los periodistas a que le dijeran con santo y seña dónde no había vacunas y medicinas, pese a que un día anterior, 53 pequeños y sus papás le ganaron una demanda de amparo para recibir atención digna en el Hospital Regional de Río Blanco.

En esa cerrazón se mueve la estrategia estatal de vacunación contra el Covid-19. Ayer miércoles llegó un cargamento nuevo de vacunas al Hospital Regional de Alta Especialidad de Veracruz.

Los empleados solo vieron como las descargaron de las unidades que llegaron del aeropuerto, y con la misma las subieron a otros carros para, según los directivos, llevarlas a otros centros de salud de la entidad, en donde no han vacunado a nadie.

Personal de archivos, administrativo, enfermeros, camilleros, choferes, médicos y mantenimiento reventaron de coraje porque esperaban recibir su dosis, pero nada, todas las vacunas se las llevaron, ojalá, que sea para el personal de otros municipios como argumentan los directivos.

Escándalo en Córdoba

Una de las plazas en disputa entre PRI y PAN que impedían concretar la alianza era Córdoba. Por medio del contratista del partido azul, Víctor Serralde, se presionó para que el panista tuviera mano en la alcaldía, en la diputación local y en la federal.

Es por eso por lo que, Marlon Ramírez, dirigente estatal priista, negoció con los líderes nacionales de su partido entregar las candidaturas a las alcaldías y las locales en Córdoba y Coatzacoalcos, a cambio de conservar las federales, que es lo que interesa a Alito.

Por lo que anoche mismo empezó a caminar la alianza con Joaquín Guzmán Avilés, que parece no importarle que la alcaldesa cordobesa, Leticia López Landero, pretenda imponer a su hermano Tomás, como abanderado a suceder, en un plan bien estructurado con el secretario de gobierno, Eric Cisneros, para darle paso a Morena, con Rubén Ríos Uribe, que nada más no levanta en las encuestas.

Por otro parte, Isaac Luz, hijo de la edil, se perfila como candidato a la diputación local. A él sí le echarán todas las canicas para que gane, sabiendo también que será un panista muy moreno en el Congreso en caso de ganar. Twitter: @rodrigo_dector