EL CRISOL POLÍTICO DE LA CUENCA

Soñando y soñando, me encontré con un nuevo mercado que tenía techo de loza de concreto armado, de dos niveles y con las islas o cubículos muy bien trazados, ordenados y limpios, para los diversos comercios, al seguir soñando me encontré con un contenedor limpio para la basura, así como lámparas muy bien colocadas y su sistema de drenaje y agua potable con muy buena capacidad y asta unos hidrantes por si acaso se llegaran a necesitar, había mucha gente haciendo sus compras y los comerciantes ofreciendo sus productos y servicios, no faltó nada hasta una marimba alegraba el ambiente y en algunas ocasiones los visitantes sacaban sus mejores pasos al ritmo de la música.
Al salir del mercado observe con alegría que las calles aledañas se encontraban sin las estructuras de fierro en las banquetas y en el arroyo vehicular que ocupan los comerciantes fijos.
Cuanta alegría es visitar un mercado limpio y ordenado, comer los diversos guisos con esos aromas que despiertan el apetito, sabroso, barato y adornado con las hermosas cocineras atabiadas con esos delantales coloridos y ofreciendo una buena calidad de vida.
Qué bonito es soñar sin ser interrumpido!
Aunque la realidad es otra, seguiremos esperando que haya alguien capaz de hacer realidades, los sueños y se convierta éste hermoso lugar en un municipio atractivo para propios y extraños.
Aunque regulen los sitios, paraderos, estacionamientos o bases de autos de alquiler o taxis.
Pero eso es otra historia del lobo y caperuza.
Es todo por hoy,
Buen provecho y asta luego, si no me hacen chicharrón.